16 septiembre 2013

Pengo: Acción sobre el hielo



Estamos en el año 1982 y Namco está arrasando bares, boleras y salas de billar con su gran éxito Pacman, un colorido juego de laberintos que está vaciando de monedas los bolsillos de los chavales, y los de sus sufridos padres. Sega no se podía quedar atrás, y su jugada fue coger el concepto del laberinto y destruirlo. Sí, destruirlo. Aunque cada pantalla empieza como un laberinto cualquiera, al final de la misma es posible que no quede casi nada en pie.


Pero vayamos por partes: este no es un juego de limpiar la pantalla de puntos, sino que la debemos limpiar de monstruitos. Aquí no vale huir constantemente de los malos. El objetivo es cargarnoslos hasta que no quede ni uno. Y ojo, que en cada pantalla irán apareciendo más y serán más rápidos. Así que con estos principios podemos empezar a describir el desarrollo de lo que vendría a ser la partida ideal.

Máquina original de Pengo

 Metemos nuestro dinerito en la máquina y le damos al start. Recomendamos jugar a dos jugadores, que aunque se tengan que turnar, el pique es mucho mayor. Acto seguido se empieza a formar el laberinto ante nuestros ojos, de una forma que parece aleatoria aunque no lo sea ya que están predefinidos y se turnan siempre en el mismo orden. En el centro del mismo, nuestro rojo pingüino protagonista, y en tres esquinas unas pelotas con ojos que empiezan a avanzar hacia nosotros con aviesas intenciones.
Pues nada, la mejor defensa es un buen ataque, y el mejor que tenemos a mano es el aplastamiento con bloque de hielo.
También podemos derritir los bloques. Esto sucede cuando no hay un espacio hueco tras el bloque que queremos empujar.
Otra cosa que podemos hacer es menear las paredes. Si pillamos a los "pelochos" junto a la pared meneada, estos quedarán atontados unos segundos y los podremos eliminar con solo pasar por encima de ellos.
O también podemos matarlos antes de que nazcan. Esto se puede hacer rompiendo los bloques que esconden sus huevos, y son esos que brillan al principio de cada fase y cada vez que va a nacer algún bichejo.

La máquina desde la perspectiva del jugador

Y ya si lo que queremos es aumentar considerablemente nuestra puntuación, tenemos la posibilidad de alinear los tres bloques diamante de la fase. Suele ser bastante difícil, aunque hay algunas fases en que están muy asequibles y no deberíamos dejar pasar la oportunidad de sacar esos 10.000 puntos extras, o 5.000 si los juntamos contra una pared.

Diamantes alineados = 10000 puntos!!!

 En fin, que Pengo tiene una importante variedad de acciones, y de forma de plantear cada fase. Todo ello con el objetivo final de divertirnos, cosa que sin duda alguna logra a la perfección. Imposible quedarse frío con este juego, por mucho hielo que tenga.

Y ya poco queda que contar de este juego. Ahora, centrandonos en su distribución en España, no existe constancia de que se le hubiese dedicado un mueble, al menos que yo sepa. Yo personalmente recuerdo haberlo jugado en muebles Video-sonic de la era pre-jamma, y también en algún otro mueble de Petaco. El mueble original lo estáis viendo en las fotos que acompañan este artículo, y yo lo calificaría de simplemente correcto. Tal vez le falta acción. Aparte de eso, recoge bien el ambiente polar del juego.

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